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Efectos adversos del castigo

20 septiembre, 2011

El castigo físico puede ser eficaz en determinadas ocasiones, pero teniendo herramientas más eficaces y amables, su uso es injusto y poco ético  Además, llevarlo a cabo con éxito es muy complicado en comparación con el refuerzo positivo y tiene demasiados efectos adversos . A continuación, presento una lista publicada en la web de American Veterinary Society of Animal Behavior sobre las dificultades y posibles efectos secundarios que se deberían conocer antes de usar el castigo en la educación de tu mascota.

  •  Es muy difícil castigar en el momento correcto. Con el fin de que el animal entienda que ha hecho algo mal, el castigo debe realizarse justo cuando el perro realiza el comportamiento inadecuado, ni un segundo más tarde.
  • El castigo puede reforzar el comportamiento no deseado. Para que el castigo tenga un efecto duradero, debe darse cada vez que nuestra mascota realiza el comportamiento inadecuado. Entonces siempre que no sea castigada, se verá recompensada. Además estos refuerzos se ofrecen de forma intermitente, por lo que el comportamiento que queremos eliminar se puede fortalecer todavía más.
  • La intensidad del castigo debe ser lo suficientemente alta. Para que el castigo sea eficaz, tiene que ser lo suficientemente duro desde la primera vez. Pero sucede que el animal puede habituarse a él, por lo que la misma intensidad del castigo deja de ser eficaz. Así, el propietario deberá ir aumentando la intensidad del mismo si pretende tener éxito. Esto puede ocasionar lesiones en el perro además de miedo.
  • Los castigos de alta intensidad pueden causar daños físicos. Los collares de ahorque pueden lesionar la tráquea, especialmente en aquellos con predisposición a colapso traqueal o hipoplasia traqueal. También Síndrome de Horner (daño en el nervio del ojo). Algunos perros, especialmente las razas braquicefálicas, pueden sufrir de edema pulmonar, debido seguramente a la obstrucción de las vías respiratorias superiores dando lugar a una oscilación rápida de la presión intratorácica. También los perros propensos al glaucoma pueden ser más susceptibles a la enfermedad ya que la presión ejercida por estos collares aumenta la presión intraocular.
  • Independientemente de la fuerza, el castigo puede provocar que algunos individuos se vuelvan extremadamente asustadizos y este miedo se puede generalizar en otros contextos. Puede que algunos castigos no tengan como consecuencia daños físicos, pero pueden provocar que nuestra mascota se vuelva miedosa y empiece a generalizar. Por ejemplo, en los perros que han llevado un collar de citronela o eléctrico con un pitido de aviso, pueden reaccionar con miedo a la alarma de un reloj, un detector de humos etc.
  • El castigo puede facilitar o incluso provocar un comportamiento agresivo. Está demostrado en muchas especies que el castigo aumenta la probabilidad de una conducta agresiva. Animales en los que el castigo no elimina inmediatamente la conducta que queremos extinguir puede provocar que reaccione de forma agresiva para evitar el castigo. Aquellos que ya muestran comportamiento agresivos, pueden manifestarlos con mayor intensidad.
  • El castigo puede eliminar comportamientos, incluso aquellos que advierten que se va a producir una mordedura. Cuando es utilizado con eficacia, el castigo puede suprimir el comportamiento de animales temerosos o agresivos, pero es probable que no cambie la asociación subyacente de la conducta. Por lo tanto no resuelve el problema de base. Por ejemplo, si un perro es agresivo por miedo, entonces el uso de la fuerza para detener las reacciones de miedo ( señales de calma, gruñidos, etc) harán al perro más asustadizo pero al mismo tiempo ocultará los signos externos del miedo. Una vez que el animal no pueda reprimir su miedo , el animal de repente puede actuar con mayor agresividad obviando las señales de advertencia, en otras palabras, atacará sin previo aviso.
  • El castigo puede llevar a una mala asociación. Independientemente de la fuerza del castigo, el perro puede asociar el castigo con la persona que lo lleva a cabo o con el entorno en el que se da. Por ejemplo, cuando el castigo se utiliza para entrenar la orden de llamada, los perros pueden acudir al trote o caminando (o encogerse mientras se acercan) en lugar de acudir al propietario corriendo más deprisa si llegar a él es algo bueno. Otro ejemplo sería cuando se utiliza en el entrenamiento en obediencia o agility, estos perros pueden ejecutar los ejercicios con falta de entusiasmo. Esta asociación negativa es especialmente evidente cuando el perro cambia a un estado de alegría en el momento en el que concluyen los ejercicios y se le permite jugar. Las mascotas no son las únicas que pueden desarrollar una asociación negativa en este proceso, también pueden hacerlo los propietarios. Cuando éstos utilizan el castigo, a menudo están de mal humor, por la tanto aplicar el castigo puede ser una forma de desahogo. Así pueden desarrollar un hábito a enfadarse con su mascota y castigarla, lo cual puede dañar el vínculo entre ambos.
  • El castigo no enseña conductas adecuadas. Uno de los problemas más importantes del castigo es que no aborda el hecho de que los comportamientos no deseados se producen porque se ven reforzados, ya sea intencionadamente o no. El propietario puede castigar la mala conducta algunas veces, sin darse cuenta, mientras se refuerzan en otros momentos. Desde el punto de vista del perro, el dueño es inconsistente e impredecible en el uso de los castigos. Este hecho puede afectar al vínculo perro-humano.Un enfoque más apropiado para solucionar problemas de comportamiento es centrarse en reforzar las conductas más adecuadas. Los propietarios deben determinar cuáles son los reforzadores de las conductas que no desean, retirar el refuerzo y premiar un comportamiento alternativo. Esto lleva a entender mejor el comportamiento de nuestras mascotas y conducen a una mejor relación con ellas.

 /// Adaptación de un texto del American Veterinary Society of Animal Behavior ///

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13 comentarios leave one →
  1. 10 mayo, 2012 14:02

    1. Es muy difícil castigar en el momento correcto. Tanto como reforzar en el momento correcto. Por ello son técnicas que debe aplicar gente con conocimientos y práctica. La contingencia entre el refuerzo y/o castigo y la respuesta que tratamos de modificar es el meollo del condicionamiento.

    2. El castigo puede reforzar el comportamiento no deseado. Efectivamente. Por eso existen otras técnicas apropiadas en función del comportamiento que queramos modificar. Es el educador/adiestrador el que debe evaluar la técnica a elegir. El castigo/corrección no es apropiado siempre.

    3. La intensidad del castigo debe ser lo suficientemente alta. Debe ajustarse a la respuesta que tratamos de inhibir. Un ejemplo: la palabra “no” es un estímulo aversivo para la mayoría de los perros, es decir, una corrección o castigo. La intensidad de la locución “no” debe ajustarse a la respuesta que queremos inhibir en el perro, así como a su carácter; un “no” demasiado severo en un perro miedoso será contraproducente. Un “no” dulce en un perro pendenciero hará que no nos haga ni caso. Una vez más la experiencia y conocimientos del educador/adiestrador son los que se ponen a prueba.

    4. Los castigos de alta intensidad pueden causar daños físicos. Y psicológicos. Me remito a lo dicho en el punto anterior. Éticamente nadie debe aplicar correcciones/castigos que provoquen daño, dolor o sufrimiento a un animal. Pero la creencia popular y de algunos profesionales de que toda corrección o castigo los provoquen es errónea.

    5.Independientemente de la fuerza, el castigo puede provocar que algunos individuos se vuelvan extremadamente asustadizos y este miedo se puede generalizar en otros contextos. Una vez más es más que posible que el castigo no fuese la técnica de modificación adecuada y además no fuese aplicada de forma correcta.

    6. El castigo puede facilitar o incluso provocar un comportamiento agresivo. Una vez más cuestión de contingencia. La mayoría de la gente corrige el gruñido no la mordida, provocando el ataque y reforzando al animal en su instinto de defensa. En cualquier caso yo prefiero no aplicar castigo en estos contextos, es peligroso. Señales de calma y conocimiento del lenguaje canino, no retroceder, pero dejándole vía de escape, etc. Como siempre, son muchas las variables a tener en cuenta.

    7. El castigo puede eliminar comportamientos, incluso aquellos que advierten que se va a producir una mordedura. El castigo, por definición, es una técnica para eliminar o reducir la tasa de incidencia de una conducta. Si se aplica sobre una conducta que no debería ser eliminada es como quién utiliza un martillo para romper el cristal de una joyería. En cualquier caso, en muchos animales, la antesala del ataque es el silencio, la mirada fija y la boca cerrada. Incluso sin mediar castigos de por medio.

    8. El castigo puede llevar a una mala asociación. Me encantan los ejemplos de este apartado por que muestran con qué facilidad aplicamos castigos a diario de forma inconsciente a pesar de rasgarnos las vestiduras a favor de la educación en positivo, que me encanta, por cierto. Estamos cansados y le llamamos con un tono algo irritado, le ordenamos algo por enésima vez con tono enfadado por que sabemos que lo sabe hacer de sobra y no sé por qué hoy se empeña en no hacerlo; incluso si la cosa no va con él y simplemente estás de mal humor y te desahogas pegando un puntapié a su pelota que anda por ahí rodando o discutiendo con tu novio por teléfono, tu perro podría asociarlo de forma negativa con algún comportamiento que él estuviese realizando justo en ese instante y del que tú no te has dado ni cuenta.

    9. El castigo no enseña conductas adecuadas. Claro que no. Definición de castigo:

    *Castigo positivo: Administración de un suceso (en el caso típico, un estímulo aversivo) siguiendo contingentemente a una respuesta dada, que tiene como efecto una disminución en la fuerza, la probabilidad o la tasa de ésta.

    *Castigo negativo: Omisión o interrupción de un estímulo de forma contingente con la emisión de una respuesta, a resultas de lo cual se produce una disminución en la fuerza, la probabilidad o la tasa de ésta.

    Así pues el castigo es una forma de aprendizaje mediante la que “eliminamos” conductas no deseadas o perjudiciales para el individuo. No todas las conductas son susceptibles de ser modificadas con ésta técnica. Pero correctamente aplicada es útil. El problema real del tema castigo es que la gente piensa que castigo es igual a maltrato, cuando no es así. Y el siguiente problema es que para muchos profesionales es más fácil vender la idílica idea de una enseñanza sin correcciones, cuando eso no se da ni en la naturaleza. De hecho, a diario “castigamos” a los que nos rodean y recibimos castigos. También refuerzos.
    Creo que habría que educar más a la gente en lugar de venderles la moto de “castigo cero”.

    • 10 mayo, 2012 15:27

      Bueno antes de nada decir que este texto es una traducción de uno publicado en la web de la asociación de etólogos de Estados Unidos, no es mío, aunque estoy de acuerdo con él, por eso lo puse aquí.

      Premiar en el momento equivocado tiene unas consecuencias muy distintas a las del castigo, puesto a equivocarse, que sea con un premio, verdad?

      Yo solo considero que el “NO” es un castigo cuando ha sido asociado a intimidación. Si nunca se ha hecho tal asociación no es más que una señal para comunicarle al perro que con esa actitud no va a obtener una recompensa.

      Creo que siempre hay una alternativa al castigo, sea de la intensidad que sea. La clave está en hacer un buen diagnóstico del problema que presenta el animal y valorar qué técnica es la más adecuada. Pero creo que el castigo más que solucionar, inhibe.

      Muchas gracias por tus comentarios, este tipo de debates son enriquecedores para todos.

    • Gerar permalink
      10 mayo, 2012 15:57

      Estoy de acuerdo con Caminadogs al 100%.
      Yo además pienso… el castigo es empleado por lobos y perros entre ellos mismos para mantener su estructura social, imprescindible para su supervivencia, y les funciona y lo entienden. El perro aunque mucha gente no quiera verlo es un perro y le gusta ser perro. El problema no creo que sea el castigo, somos nosotros que no sabemos emplearlo.
      Cuanta gente o profesionales habrá que no sepan cuando están dando un castigo y si lo están dando si es un castigo jerárquico, una corrección, castigo positivo o negativo.
      Ahora eso sí, cuanta gente habrá que en vez de explicarle todo esto les dices que todo esto es malo y que en mi curso no se usa y todo es darle salchichas al perro.
      A mi también me encanta la educación en positivo, me parece muy funcional pero hay casos que no lo es. Que sería de los cachorros si no recibiesen los castigos de su madre, menudo perro tendríamos en el futuro…
      Caminadogs ha expresado todo muy bien. A mi lo que me da rabia es que la gente utilice todo esto vendiendo el castigo como un maltrato simplemente para intentar vender más cursos.

      • 10 mayo, 2012 16:06

        Yo nunca utilizaré el castigo que usan los animales entre ellos porque NUNCA seré capaz de hacerlo como ellos. Del mismo modo que no utilizo las señales de calma, sumisión o apaciguamiento (como prefieras llamarlas) ¡¡porque no me salen!! Lo importante es saber lo que el perro trata de comunicarte y actuar en consecuencia.

        Desde luego que se pueden aplicar mal los refuerzos positivos, todo requiere una formación.

        Que quede claro que yo no criminalizo ni acuso de maltrato al que le de un cachete a un perro (aunque considero que es innecesario darlo).

  2. 10 mayo, 2012 14:24

    Reblogged this on caminadogs and commented:
    He comenzado a seguir el blog de Suso, un estudiante de veterinaria con amplia formación en etología canina que presta sus servicios de modificación de conducta en Valencia.
    Os reblogeo una de sus publicaciones que toca un tema espinoso: el castigo.
    Como psicóloga en ciernes, mi opinión sobre el castigo es bastante más benévola que la de la mayoría de la gente en general y la de los animalistas en particular.
    Últimamente las corrientes de adiestramiento canino se intentan diferenciar del adiestramiento “tradicional” por ser “positivas” y carentes de castigos. Pero ¿es eso realmente posible? ¿Gestionamos nuestro lenguaje corporal y nuestras emociones de forma tan aséptica que podemos garantizar no dar jamás un estímulo aversivo a nuestra mascota?
    Mi opinión es clara: es imposible. El castigo es una forma de aprendizaje que evolutivamente ha sido más que útil. Que sea difícil de aplicar y controlar debería suscitar o un debate ético más intenso o un mayor estudio y práctica para su correcta aplicación. Sin embargo, la corriente actual parece querer hacer creer que es posible educar a un perro sin decirle nunca un “no”. Por muy neutro que sea nuestro tono de voz, ¿lograrás controlar tu estado de ánimo en todas las circunstancias de la vida junto a tu perro y no gritarle un día un “NOOOO”?

    Mi concepto de castigo es más bien el de corrección. Y por supuesto opuesto a maltrato, dolor o sufrimiento físico o psicológico. Sin embargo yo sí uso collar en lugar de arnés y no por ello hago daño a mis perros ni a ningún perro. Si un perro me toca con la boca, yo le toco con la mano o el pié; una corrección leve con la correa precedida de un “no” y seguida de una parada, forma parte del adiestramiento para que dejen de tirar al pasear. He usado Haltis y los volveré a usar cuando crea que están indicados. Y también utilizo el refuerzo positivo, el negativo, las señales de calma, los juegos cognitivos y todas aquellas herramientas que voy aprendiendo a utilizar y que compruebo que pueden ayudar a un perro.

    En definitiva, os invito a leer el artículo que publica Suso y en el que publico una amplia respuesta. Pero sobre todo os invito a reflexionar y opinar.

    Un saludo a todos!

  3. Paul Augentaler permalink
    10 mayo, 2012 15:24

    Me gustaría saber si toda la gente que escribe sobre perros realmente tiene o ha tenido alguno en su vida. Que bonito es aporrear teclas para intentar decir todo aquello de lo que no se tiene ni puñetera idea.

    • 10 mayo, 2012 15:30

      Hola Paul,

      ¿Puedes explicarme por qué dices eso?

      Gracias por pasarte por mi blog.

  4. 10 mayo, 2012 17:06

    Yo no doy cachetes a mis perros. Tampoco patadas, descargas, golpes, etc. Ahí es donde voy; creo que el castigo está malinterpretado. Un “no” neutro, dicho por un profesional que sabe lo que está haciendo, no deja de ser una orden que puedes haber hecho contingente a una recompensa. Pero seamos realistas, la mayoría de los humanos, en algún momento, decimos “NO!” al perro cuando le pillamos comiéndose nuestros zapatos, por ejemplo. Ahí ya no es un estímulo neutro; pasa a ser aversivo y probablemente con una intensidad muy por encima de la necesaria.
    Sólo digo que el castigo, queramos o no, está presente en nuestras vidas y en la de nuestras mascotas, y más nos valdría aprender a utilizarlo y gestionarlo en lugar de negar su utilidad.
    Por lo demás el ámbito de aplicación del castigo es el que es y es limitado. Fuera de esos límites son más convenientes otras técnicas.

    • 10 mayo, 2012 17:43

      Es cierto que hay mucha polémica con usar el “NO”. Yo no lo veo un problema tal y como tú opinas que hay que aplicarlo. Ya te digo que como señal de “no vas a conseguir una recompensa” está genial.

      Por supuesto que está presente y lo estará durante mucho tiempo, pero para eso estamos los que nos dedicamos a esto, para enseñar a los propietarios a emplear las herramientas más eficaces y seguras tanto para las mascotas como para sus propietarios.

      En realidad estamos bastante de acuerdo :)

      • 10 mayo, 2012 18:01

        Es cierto! Pero estimular el debate ayuda precisamente a aprender los unos de los otros. Espero aprender mucho de tu blog! :)

      • 10 mayo, 2012 20:04

        Encantado de haber descubierto tu blog, seguiremos debatiendo :)

  5. 14 julio, 2012 12:19

    Fabulous, what a blog it is! This blog provides valuable information to us,
    keep it up.

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  1. Agresividad en la clínica veterinaria « susoenriquez

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